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jueves, 4 de marzo de 2010

Libros de puta madre (I): Genética (Griffiths)

Pos resulta que buscando un poco por la red se encuentran cosas interesantes...tan interesantes como el Brock o el Griffiths, en descarga directa. Por si alguno le interesa, os dejo el Griffiths primero (Aflon, va por ti):




lunes, 14 de septiembre de 2009

Un pequeño experimento literario (III)


Bueno, ya tenéis el siguiente capítulo de la historia en el blog de mi colega Gorzas. Podéis verla pinchando aquí.

Un saludo.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Un pequeño experimento literario (II)

La primera parte de este relato la podéis leer aquí.

Bueno, pues aquí llega la segunda parte de nuestro "novelón". Éste capítulo en concreto está hecho por mí. Espero que lo disfrutéis.

¡Un saludo!

Capítulo 2: La merienda

Cuando la policía llegó todo era un mar de sangre. Las vecinas más provectas cotorreaban asustadas con los policías encargados de ello (siempre ponen un par de policías que impiden pasar a la escena del crimen y entretienen y calman a las viejecitas y a los histéricos), y un continuo ir y venir de forenses en prácticas entraba a la habitación 302 del Hotel Gutiérrez. Los fotógrafos preguntaban al inspector Merenguer que qué tenían que fotografiar exactamente. Éste no sabía muy bien qué contestar, pues aquello que ante él se hallaba era una masa informe untada en sangre. Si tuviera forma más redonda parecería una manzana de caramelo de las que venden en las ferias. En ese preciso instante entró el inspector Raúl y echó un vistazo al asunto. Y menudo asunto. Profirió un largo silbido que expresaba perfectamente lo que pensaba. Nunca tan pocas palabras habían descrito tanto una opinión. Tras rodear un par de veces al cadáver le preguntó a Merenguer los detalles.

- ¿Qué dice el médico forense?

- Que la hora de la muerte fue alrededor de las 3:00 de la mañana, y poco más. A bueno, sí, que la causa de la muerte son múltiples cuchilladas.

- Joder, una le dio en el ojo.

- Sí, ya me había fijado. Menudo hijo de puta.

- Nunca había visto tanta saña empleada en apuñalar a nadie.

- Y que lo digas.

Tras ese breve intercambio vocal Raúl dio un par de vueltas más al cadáver y preguntó que si todo estaba ya bien documentado. Cuando los fotógrafos y el forense le contestaron afirmativamente, dijo:

- Pues ale, que nos la empaqueten y para casa.

Tras eso, miró el reloj y pensó que ya iba siendo hora de ir a tomar la merienda al bar. Firmó los papeles que tenía que firmar y se puso a conversar con Merenguer mientras bajaba las escaleras.

- ¿Tú que piensas Merenguer?

- Yo que se…un colgado, de los muchos que pueblan la faz de la Tierra.

- ¿Se la folló?

- ¿Cómo?

- Que si se la folló.

- Las pruebas forenses indican que no.

- Ajá.

Y eso fue la mayor parte de toda la conversación del día ya que Merenguer y Raúl se metieron a continuación en el Blooz, un garito donde ponen blues pero que por alguna extraño alineamiento astral confuso estaba cascando toda la discografía de Amy Winehouse. Ambos se pidieron sendas cervezas de importación y las correspondientes olivas y boquerones, y abrieron sendos periódicos sumiéndose en profundas divagaciones filosofales.

Merenguer terminó la página de deportes y de pronto, al pasar la hoja, vio la cara de Raúl en máximo estado de concentración. Se estaba haciendo mayor y se le notaba, y aunque la carga de los años marcaba profundos surcos en su sien y al lado de los ojos, uno sabía nada más con mirarlo que esas estrías también representaban un labrado y todavía muy activo cerebro, con una gran capacidad deductiva y para nada desgastado. Raúl había resuelto muchos de los más difíciles casos de aquella pequeña ciudad, y su rostro serio pero tranquilo transmitía una extraña serenidad que hacía pensar al que hablaba con él que éste no sería una excepción. Cuando acabaron de leer dejaron los periódicos sobre la mesa, apuraron el último trago, y sin mediar más que un simple “adiós” se despidieron hasta el día siguiente.

Raúl se fue meditando a su casa sobre lo que había visto, y nada sacó en claro de todo el asunto. Estaba claro que habría que esperar hasta el día siguiente para ver los resultados de las pruebas y poder tener así algo más de información con la que jugar las cartas. Así pues, como no era una persona obsesiva, se quitó el tema de la cabeza y cuando llegó a lo alto de su rellano ya no se acordaba ni de la grotesca escena. Abrió la puerta de su casa y encendió la luz. Miguela salió a saludarle con suaves ronroneos y se restregó por sus piernas. Raúl sonrió pues siempre es agradable tener a alguien que te espere en un pequeño apartamento solitario y oscuro como el de él. Se desnudó, se puso la bata y las chanclas y aposentó su gran barriga y su culo en su cómodo sillón dispuesto a ver alguna película infame de las que estaban poniendo. Al poner la tele salieron las noticias, que ya estaban informando sobre el asesinato. Las cámaras habían grabado la mancha de sangre (que era inmensa) que había dejado el cuerpo de la víctima al ser retirado, y una señorita de pelo muy arreglado comentaba que por ahora no había sospechas de nadie, puesto que la víctima no tenía pareja sentimental actualmente. Raúl cogió el manojo de papeles de la investigación que descuidadamente había dejado al lado del sofá, y rebuscó entre los datos personales de la mujer asesinada. Según las declaraciones de la madre, efectivamente la mujer no poseía pareja estable en la actualidad, aunque hacía un par de años que había estado viéndose con un tipo descrito por la anciana como “raro”. Raúl pensó las veces que había oído la palabra “raro” en boca de la madre de una víctima refiriéndose a su pareja sentimental. Las madres siempre son superprotectoras con sus hijos. Nadie es demasiado bueno para ellos.

Decidió dejar el portafolios de nuevo cerrado en un lado y cambiar de canal, consiguiendo encontrar uno en el que estaban poniendo una puta mierda. Perfecto. Miguela se subió en el regazo de Raúl y se quedó dormida mientras que éste acariciaba cariñosamente su pelo suave. El detective no tardaría en acompañarle en su aventura onírica.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Un pequeño experimento literario (I)


Hoy a las tantas de la mañana me sentía inspirado y se me ocurrió una pequeña idea. Tenía ganas de escribir algo pero no un algo vulgar..quería hacer una historia a medias con alguien y permitir que el otro desarrollara sus conceptos basándose en el trozo que yo había escrito. Y mi colega Albert accedió a ser ese alguien. Hablando un poco del asunto se nos ocurrió que podríamos ir alternando capítulos de unas pocas páginas cada uno. El otro tendría que basarse en lo anterior para continuar la Odisea. Albert perdió una partida al Uno y le tocó empezar. Mal asunto...al ver en qué me había metido se me desorbitaron los ojos. Pero hay que continuar...son las reglas. Y este es el primer producto de nuestro pequeño proyecto conjunto. Espero que lo disfrutéis.

Un saludo.

PD: La obra de momento no tiene título. Se aceptan sugerencias.





Capítulo 1: La primera vez.

-Voy a ser sincero contigo. Siempre he sido sincero contigo, no sé por qué ahora debería dejar de serlo. ¿Me notas nervioso? Es normal que me notes nervioso. Posiblemente esté más nervioso de lo que tú lo estás . Mira mi mano. Me tiembla, hacía mucho que no me temblaba. Estoy decididamente nervioso. No es casualidad, es la primera vez que hago algo así. Lo reconozco. Es la primera vez. Ya, lo sé, soy mayor, debería haberlo hecho antes. Pero no me avergüenzo. De hecho, me considero afortunado de que seas mi primera. Orgulloso. Sólo espero no hacerte daño y que si lo hago lo entiendas, es mi primera vez. O, bueno, al menos no más del necesario. -le digo.

Trato de tranquilizarla. Pero ella sigue moviéndose, dando tumbos. Está maniatada y amordazada, muerta de miedo. Sólo espero que entienda que es necesario, que lo hago por mi bien. Que lo necesito para mejorar. Pero ella sigue tratando de zafarse de sus ataduras. No entiende nada. Me duele que no sea capaz de preocuparse por mí ni en un momento tan importante en mi vida como éste. Sujeto el cuchillo con fuerza y lo observo. Bien limado y afilado. ¿Es quizás la opción más adecuada? Al menos la primera que se me ocurre. No quiero hacerle daño pero no me ha dejado otra opción. Ella llora. No me parece justo. El que lo está pasando realmente mal soy yo, no ella. No puedo creer que sea tan egoísta, como si esto fuese fácil para mí.

-¿Ves este cuchillo? Supongo que ya habrás asimilado lo que va a pasar. No quiero andarme con sutilezas, siempre he sido sincero contigo, no sé por qué habría de dejar de serlo ahora. ¿Por qué con un cuchillo? Creo que siempre he sentido esa curiosidad. No me atraen los cuchillos en sí, más que para quehaceres culinarios. Pero siempre he tenido ganas de comprobar, por mí mismo, si es verdad que, si te hieren, eres capaz de sangrar. O si esta sangre es roja como la del resto de los humanos. Nunca te he visto enfermar, nunca sangrar. ¿Será verdad que no corre por tus venas? ¿Que eres un robot? ¿O un yo qué sé tan difícil de explicar? Seguro que hay otras opciones, igualmente necesarias, menos dolorosas. Como el monóxido de carbono. Lo inhalas durante un tiempo y hasta luego. De hecho, llegué a pensar en ello como una opción real pero no satisfaría mi curiosidad.

Me acerco y le quito la mordaza. Le señalo el cuchillo, dejándole claro que se tranquilice o me veré obligado a utilizarlo antes de tiempo. No sé si quiero que llegue la hora. Me gustaría que lo hiciese otro y yo sólo mirar cómo se le va escapando la vida por instantes. Pero es mi batalla y he de ser yo quien la libre. Es necesario. Es lo que necesito.

-Por favor, déjame ir a casa. Te prometo que no le contaré a nadie nada de esto, te lo ruego. No tienes por qué tirar tu vida de esta forma. -dice.

-Dime. ¿Cuántos tíos te tiraste cuando estábamos juntos? ¡Contesta!

-¿A qué viene esto? Déjame ir, por favor. No quiero morir. Por favor.

-¡Contesta! ¡No quiero matarte sin saber todo lo que quiero saber!

Empieza a llorar. No consigo entender nada de lo que dice, seguramente nada útil. Me enfado y le grito más fuerte. Mi técnica pasivo-agresiva parece no funcionar.

-¿Con cuántos? -digo.

-Yo... no sé.

-¿No lo sabes? ¡Serás puta!

Le doy en la cara con la empuñadura del cuchillo, con fuerza. Inmediatamente, me arrepiento de mi acto. Le pido perdón y me acerco a darle un beso en la mejilla. Aunque se resiste, consigo dárselo. Seré un asesino pero no quiero quedar también como un maltratador. Tampoco creo que matarla me convierta en un asesino. ¿Una muerte necesaria puede considerarse asesinato? Sólo soy un hombre que quiere volver a ser feliz.

-Contesta, por favor. Necesito saberlo. -le digo.

-Con... ninguno. -acierta a decir.

-No me mientas, no necesito que me mientas. Necesito que seas sincera, necesito odiarte. ¿No lo entiendes? Necesito olvidarte.

-Ésta no es la solución, por favor. Déjame ir. -dice.

-No puedo dejarte ir, lo he intentado todo. No se me ocurre otra solución.

-¿Qué puedo hacer? Por favor, algo podré hacer. ¿Quieres sexo? Puedo volver a ser tu novia, si quieres. Pero por favor, déjame vivir.

-El sexo pensaba obtenerlo después de todas formas. ¿Y mi novia? El instinto de supervivencia te hace decir cosas que realmente no sientes. No eres capaz de ser sincera conmigo. Nunca lo has sido. Y yo siempre, no es justo. Nunca te he mentido.

Cojo el cuchillo con fuerza. No sé cómo lo hacen en las películas para matar a alguien de un golpe certero con esto. No quiero que agonice, quiero que muera de una sola estocada. Se lo debo. Igual que ella me debe esto. Levanto el cuchillo y lo clavo con toda la fuerza que puedo en el hombro. Sigue viva. Sigue llorando. Pide auxilio como si le doliese a ella más que a mí. No es justo. No ha sido justa conmigo. Siempre he sido bueno con ella. ¿Por qué no se puede calmar en un momento de mi vida tan importante como éste? Es mi punto de inflexión, es un cambio de vida. Empieza a convulsionarse cada vez más fuerte. Trato de contenerla pero no puedo. Mientras, intento asestarle una cuchillada en el corazón y acabar con esto cuanto antes, pero voy fallando continuamente dándole en diversas partes del cuerpo, especialmente en la cara. Tengo muy mala puntería, por suerte no me dedicaré a esto profesionalmente. Eso espero. Sangra a borbotones. No para de gritar. Quiero que se calle de una vez. Una de las estocadas le da en un ojo. Aprovecho para agarrarle la cara como puedo y clavar más hondo el cuchillo. Un leve susurro que quería ser grito sale de su boca. Su último suspiro. Se queda quieta y cae al suelo. Como tenía planeado, ya inánime, procedo a desatarla. Su cara se ha convertido en un desaguisado caótico, una cirugía facial inacabada realmente horrible. Su pecho está reventado por todas las cuchilladas que le arreé. No quería que fuese así. No esperaba que quedase así. No es la famosa erótica cadavérica que esperaba encontrar, ni siquiera suficientemente erótica para un tipo con tantas tragaderas como yo. Ahora me arrepiento. He cometido un gran error que no podré subsanar jamás, un error imperdonable. No debí usar un cuchillo. Debí utilizar monóxido de carbono.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Historias de las que os molan


Dios mio, acabo de entrar en Putamurcia y me acabo de encontrar con una historia copiada de Forocoches y me he descojonado de la puta risa...seguramente a estas alturas mis padres se estarán preguntando qué veo de jodidamente gracioso en los apuntes de parasitología.

En fin, os la copio para los que no sois muy blogueros y no sabéis qué coño es Putamurcia, y mucho menos Forocoches. MERECE MUCHÍSIMO LA PENA LEERLA.

[AVISO: La historia parece larga porque mi blog está en un formato alargado, pero en realidad se lee en menos de 5 minutos. Os juro que si os gustó el artículo de "Fabrica tu propio WC de festival", este será mucho más de vuestro agrado]


Aquí va copy&paste del güeno:

"La experiencia más vergonzosa de tu vida.

Cuando tenía 17 años, mi novia ya estaba preparada para hacerlo. Como podríais esperar de cualquier chico de mi edad, estaba entusiasmado. Nada se interpondría entre mí y mi destino final.

Me preparé para la gran noche, me arreglé y me lavé concienzudamente. Desgraciadamente, había un pequeño problema. Padezco un trastorno digestivo que a veces hace que mi mierda se vuelva extraordinariamente sólida y compacta en mi interior. Por entonces no sabía que existía un tratamiento y, de hecho, pensaba que todo el mundo tenía que vivir con este equivalente anal de las piedras del riñón. Menciono esto porque durante los últimos días un ejemplar realmente poderoso se había estado gestando dentro de mí.

Resumiendo el panorama. Sus padres no están. Tenemos su casa para nosotros solos. Ella es bastante viciosilla, y quiere que lo hagamos en la cama de sus padres.

La habitación está bañada por la luz de las velas. Por lo visto se lo ha estado currando durante todo el día, y hay muy buena iluminación incluso con las luces apagadas. Lo cual es de agradecer, porque ha empezado a bailar sensualmente para mí, y no pierdo detalle. A sus dieciséis años, está TREMENDA. Me compadezco de aquellos de vosotros que nunca habéis catado a una chica de esa edad.

Sentado en la cama, contemplando su danza, sonrío y le digo lo preciosa que está. Por desgracia, la mayor parte de mi atención se concentra en esa molesta presión sobre el esfínter, y en esa incómoda sensación en el intestino provocadas por llevar varios días sin cagar. Pero de algún modo consigo empalmarme, y vamos al tema.

Empezó ella arriba, luego nos cambiamos. Después la puse a cuatro patas, e incluso le di un cachete en el trasero (fue un poco imprudente por mi parte, pero le encantó) Una consecuencia de mi pequeño problema es que me distraigo y aguanto una eternidad. Ella no dejaba de gemir y de decirme lo mucho que le estaba gustando, y fue entonces cuando me susurró lo que todo hombre desea oír: “quiero que te corras en mi boca”. Joder, adoro a las mujeres.

Así que empieza a bajar. No era la mejor felatriz del mundo, pero al menos lo intentaba. Se saca mi polla de la boca el tiempo suficiente para llegar a pronunciar las palabras: “dime si esto te gusta”. Y entonces lo sentí.

Me había metido un dedo por el culo.

La señal de pánico se encendió en mi cerebro y todos los músculos de mi cuerpo reaccionaron bloqueándose al instante. Pero era demasiado tarde.

Un doloroso y gigantesco truño emergió de lo más profundo de mi cuerpo, desparramándose sobre el edredón de sus padres.

No, no me estáis entendiendo. Quiero decir grande. Enorme. INMENSA. Coge la mierda más grande que hayas cagado en tu vida, multiplícala por cuarenta y dos y tendrás una imagen remota de la que salió disparada de mí.

Y caballeros, cuando digo que salió disparada, no me refiero simplemente a que la cagué con ímpetu. Hablo de un jodido proyectil. Hablo de un viento huracanado llevándose una sombrilla por los aires. Y por culpa de mi transtorno intestinal, salió en forma de un enorme, oscuro y pestilente arpón.

Sé que le dio. No lo vi con claridad, pero lo sé. Lo sé porque echó a correr, chillando “OH DIOS MÍO, OHDIOSMIODIOSMIOOOO” pero siempre imaginé que, por su posición, debió impactarle en la barbilla. O por lo menos en las tetas.

Me gustaría decir que me levanté y fui detrás de ella. Pero oí como se encerraba en el baño de un portazo y simplemente me quedé tumbado sin hacer nada. El olor me llegó al cabo de pocos segundos. Apestaba como si alguien hubiera untado un gato con mierda y lo hubiera arrojado a la chimenea. Miré debajo y vi la que, hasta la fecha, ha sido la mayor evacuación de la que he oído hablar. Entonces percibí la sangre, y con ella el dolor.

Aparentemente, el cagar semejante monstruosidad me provocó un pequeño desgarro anal (al principio pensé que estaba sangrando por dentro. Al día siguiente visité al médico, que me habló por primera vez de mi enfermedad) Se había formado un pequeño charco de sangre donde había estado mi culo. Un último recuerdo del momento y en lugar exactos donde perdí mi virginidad. Atesoraré ese recuerdo durante el resto de mis días.

Cogí mi zurullo con ambas manos y me dirigí al baño de la planta baja. Arrojé al retrete una tercera parte aproximadamente y tiré de la cadena, temiendo añadir una más a mi lista de desgracias si lo atascaba por echar demasiada mierda.

Así que allí estaba yo, de pie, sosteniendo dos tercios del truño más grande de todos los tiempos, sintiendo el hilillo de sangre que me bajaba por la pantorrilla y tratando de ignorar el agudo dolor que atormentaba mi recto. Ojalá conservara una fotografía de ese momento.

Finalmente me deshice de lo que quedaba de mi creación, me lavé las manos, me puse una pelota de papel higiénico entre las nalgas y subí al piso de arriba. Pude oír a mi novia sollozar tras la puerta del baño. Decidí no decirle nada y hacer lo que tenía que hacer. Pero el pestazo en el cuarto de sus padres era sobrenatural. Es como cuando cagas y sales del baño pensando “hoy no lo he dejado tan mal” pero luego vuelves a por tu revista y flipas. Pues era uno de esos momentos.

La escena está grabada a fuego en mi retina. Mi vida. Mi deshonra. Mi primera vez hedió como una montaña de bebés muertos. Me vestí rápidamente, porque el calor que irradiaban las miles de velas que mi novia había colocado hacía que la habitación pareciera una letrina. Fui lo bastante avispado para agarrar el edredón y llevármelo abajo, a la lavadora. También me llevé las sábanas, pues la sangre las había empapado hasta llegar al colchón. Mi novia aún no daba señales de vida, pero a esas alturas lo consideré una bendición.

Lo metí todo en la lavadora junto con una dosis triple de detergente y la puse en marcha, sabiendo que ni siquiera un milagro podría salvar esas sábanas.

Y luego me fui. Evité las llamadas de mi novia durante días, hasta que vino a mi casa. Tuvimos una larga charla acerca de lo ocurrido. Con charla quiero decir “romper conmigo por cagarme encima de ella”. Y se acabó. Prometió no contárselo a nadie y dudo que lo haya hecho alguna vez. Este asunto la avergonzaba tanto como a mí. Pero siempre recordaré este hecho como la cosa más embarazosa que me ha pasado en la vida.

Fin."


 Jodidamente buena!Pos eso. Un saludo!



domingo, 30 de noviembre de 2008

La Guerra de Los Mundos



Libro que no me pude terminar de leer (mi padre tiene en su posesión tan sólo una antiquísima edición a la cual descubrí (para gran pesar mio) a medio de leerlo (cuando iba por la página 40 y pico) que le faltaban la mitad de las páginas...manda huevos) y título de varias películas basadas en esta gran novela de H. G. Wells, de las cuales sólo he podido ver hasta la fecha más moderna (o eso creo), que es la versión de Steven Spilberg. 

Como no pude terminar del todo el libro, no puedo decir cuales son todas las diferencias argumentales que presentan dicho manuscrito y la película anteriormente citada, pero lo que si se con seguridad es que el final es el mismo y no ha sido excesivamente modificado: Al final los marcianos la palman por una grandisima gilipoyez:

Una invasión supuestamente planeada hace millones de años, un exterminio en toda regla con los últimos avances tecnológicos, unos escudos protectores de los trípodes que impiden la penetración de cualquier proyectil del armamento humano, y me van a decir que los marcianos la palman porque los muy retrasados se les ocurre bajar de sus trípodes chungos y respirar de nuestra atmósfera, beber de nuestras aguas, y comer de nuestros alimentos?!?

A ver si lo he entendido: Poseen la tecnología adecuada para viajar a velocidades incalculables a través del espacio hasta nuestro estúpido planeta, bajar montados en rayos hasta sus putos trípodes, y sin embargo son tan profundamente subnormales de no tener en cuenta que nuestra microbiota los puede aniquilar??

¿Qué mierda pasa, que pa construir cacharros grandes y dañinos son la repoya pero carecieron en su historia de un Anton van Leeuwenhoek versión marciana que se preocupara de estudiar los microorganismos de su propio planeta y del nuestro?¿O quizás la microbiota de su planeta no es parásita en ningún caso (cosa poco creible, viendo la cantidad de especies que a lo largo de la historia se han adaptado a esta pecular forma de vida)?



En cualquier caso tanto tiempo para planear un genocidio no da cabida a tales errores. Por lo demás, he de decir que es un argumento bastante entretenido, y es una película que recomiendo a quien no la haya visto, y lo mismo para el libro.

Como curiosidad para quien no lo sepa, copio esta anécdota ocurrida cuando salió la versión radiofónica de "War of Worlds" tomada de la Wikipedia:

"La novela fue adaptada por Orson Welles en 1938 para crear un serial radiofónico que en su momento creó gran alarma social. Welles cambió algunos aspectos del argumento, incluso el lugar del primer aterrizaje marciano: Grover's Mill, Nueva Jersey. Se emitió como noticiario de carácter urgente, lo que provocó escenas de pánico entre los ciudadanos de Nueva Jersey yNueva York, que creyeron que se estaba produciendo una verdadera invasión alienígena de la Tierra. La ingenuidad de un público que aún no conocía la televisión contribuyó al éxito de la propuesta de Wells, que, sin embargo, debió pedir disculpas públicamente a los radioyentes.

En 1949, Radio Quito, de Quito, Ecuador, transmitió otra adaptación de la novela. La población de Quito entró en pánico al escuchar la transmisión, en la que incluso se imitaban las voces de autoridades de la época. Se produjeron disturbios y la transmisión tuvo que interrumpirse. Parte de la población, al darse cuenta del "engaño", se dirigió al edificio de Diario El Comercio, donde funcionaba Radio Quito, e inició un incendio que destruyó el edificio."


Otras ideas que sí que me gustaron de la película es la de usar a los humanos como combustible para los trípodes, que los almacenaban en cestillas en la parte trasera del cuerpo principal, y la de adaptar la película a una época actual, ya que la novela está ambientada a principios del siglo XX.



Un saludo lectores, y espero que esta vez no haya polémica en los comentarios que dejeis en esta entrada ;) !


sábado, 9 de agosto de 2008

Películas vs libros

Abundantes son las películas que se basan o directamente intentan emular (con más o menos acierto, todo sea dicho) muchos de los libros que en este mundo se han escrito. Muchas veces optan por llevar el mismo nombre que el susodicho manuscrito, aunque después el argumento difiera bastante de lo que en líneas generales el autor pretendía, ya sea por exigencias del director, por escasez de presupuesto, o por cualesquiera otras causas. Así pues, podemos observar ejemplos como el de "Soy leyenda", donde el pobre humano que queda sobre la faz de la tierra es ahora un Will Smith con un Viper que caza zombies con una recortada. Nada de eso por supuesto aparece en el libro, y el final no se parece ni por asomo al del libro, que para mi gusto, le da bastantes vueltas al de la película. No profundizaré más en ello por considerar que a lo mejor hay gente que todavía desea leer el libro o ver la película. Les recomendaría profundamente el libro.

Otro caso podría ser el de "Yo robot" (en la que curiosamente también sale Will Smith...No se vayan a pensar que tengo nada en contra de ese actor. Es más, hay películas en las que ha interpretado un papelón bajo mi punto de vista, pero eso es otra historia), en el que la película diréctamente difiere por completo del argumento del libro: De Asimov sólo queda la famosa ley de las 3 Rs (nada que ver con lo de Reducir, reciclar y reutilizar...jejeje) y el ambiente futurista, ya que el resto del guión es de un tal Jeff Vintar.

En otras ocasiones vemos el increíble esfuerzo del director por adaptar la película al guión, resultando ésta del agrado de muchos. Como ejemplo moderno podría citar la famosa trilogía de "El Señor de los Anillos", que aunque se salta muchas partes interesantes es comprensible por mi parte al menos que una película de 5 horas/libro sea difícil de rodar y poco rentable.

¿Y a qué viene todo esto? A una cosa que me desencajó totalmente los esquemas el otro día: Andaba yo leyendo la brillantísima tetralogía de Arthur C. Clark "Odisea en el espacio" (cada una posee un nombre específico con el año en que supuestamente se desarrolla), y me acababa de terminar el primer libro. Cogí el segundo ansioso de engullir más y más cuando de pronto leí el prologo y me quedé muerto:

[AVISO: ESTA SECCIÓN COMENTA PARTE DE LA HISTORIA DE "2001, Odisea en el espacio" y "2010, Odisea dos"]

En el prologo A. C. Clark hablaba del rodaje de la película homónima, dirigida por el todopoderoso Kubrick, y comenta las dos principales diferencias entre la novela y la película, que se rodaron así por distintas causas:

a) La primera es que cuando descubren el TMA 1 (Tycho Magnetic Anomalie) en la luna y lo desentierran, la señal de energía que manda no es hacia Saturno sino hacia Júpiter. Como consecuencia de ello la nave Descubrimiento no parte hacia el satélite Jápeto, sino hacia un punto cercano a la luna Ío de Júpiter. Así mismo el monolito no está plantado en superficie ninguna, sino que órbita en torno a Júpiter.

b) En la película, cuando Hal mata a Poole, a Bowman se le ocurre la estupidez de rescatar el cuerpo saliendo al espacio en una de las minicápsulas y dejando la nave a merced completa del asesino, por lo que cuando vuelve se encuentra con la sorpesita de que Hal no le abre la compuerta, y tiene que forzar una de las escotillas de emergencia para entrar en la Descubrimiento y lobotomizar al superordenador. En el libro no pasa eso: Bowman se queda en la nave horrorizado y cuando es plenamente consciente de qué ha pasado, decide despertar a la restante tripulación que se encuentra en estado de hibernación. Al pedirle a Hal que le entregue los controles del proceso de resucitamiento, éste se muestra reticente, y notando las intenciones de Bowman abre las compuertas de la nave para dejarlo sin oxígeno, pero el astronauta consigue llegar a un compartimento de emergencia y se pone un traje espacial, teniendo la historia un final igual al de la película: El ordenador se va al garete. Con linux eso no habría pasado.

El caso es que en esta colección pasa justo lo contrario: "2010 Odisea dos" toma como punto de partida la historia de la película, no la de la primera novela... ¿Extraño verdad? Sabía que a Arthur le había gustado mucho la película y que colaboró estrechamente con Kubrick para rodarla, pero tanto como para adaptar SU guión al guión de la película..

En fin, a veces la ficción supera a la realidad, nunca mejor dicho.



¡Saludos!


EDITO: A parte de los gustos de A. C. Clarck con respecto a la película, se ve que también se descubrieron evidencias científicas de que el viaje a júpiter era más realista que el realizado a saturno:

http://es.wikipedia.org/wiki/2010:_El_A%C3%B1o_en_que_Hicimos_Contacto